Ronri

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Ene 9, 2020
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DESCRIPCIÓN

Hoy os vamos a presentar a nuestra nueva incorporación en el universo maullidero. Su rescatadora le ha puesto “Ronri” porque es un motorcillo que enciende su máquina eeeeeronroneadora en cuanto ve una persona cerca.

Ronri apareció de repente una noche debajo de un coche. No parecía un gato que supiera vivir en la calle, pues estaba extremadamente delgado y lleno de heridas. Buscaba la ayuda de algún humano que se compadeciera de su terrible estado y lo llevara a su casa. Se nota que está acostumbrado a las personas, pues es un mimoso que no para de pedir caricias y mimos a todo el mundo.

Su rescatadora no pudo resistirse cuando él, firme y decidido, la siguió hasta la puerta de su casa. Parecía que le decía “tú no te escapas de mis encantos”. Así que no tuvo más remedio que meterlo en casa y darle algo de comida, la cual devoró en segundos. Después de su suculenta cena, levantó su rabillo y su mirada hacia su nueva heroína, dándole las gracias por no haber mirado para otro lado. Se le asignó una camita, y él, obediente y sin rechistar, allí que se fue, a dormir toda la noche de un tirón, y por fin, calentito y tranquilo.

A la mañana siguiente le llevaron al veterinario, y él ni rechistó. Sabía que era un trámite necesario para poder quedarse en un hogar definitivamente, así que se dejó inspeccionar enterito. Primero un baño, porque estaba negro de vivir debajo de los coches: “Con agua tibia, por favor”, suplicó Ronri. Y es que estaba harto de que le cayera el agua fría de la lluvia en la cabeza y le calara todos los huesos. Después, le hicieron el test de inmuno y leucemia y… ¡voilá! Negativo. Sano como un torete. Ronri pensaba que eso era todo, que ya podría irse a casa a seguir viendo una serie súper interesante que estaban poniendo en Netflix y que había tenido que dejar a medias por la insistencia de su humana con la cita del veterinario. Pero no, aún quedaba la inspección física. Ahí, el señor de la bata le dijo a su humana que estaba repleto de pulgas y ácaros, y Ronri se sintió bastante ofendido “¡Pero si yo siempre he sido muy limpio!” Al final, tuvo que reconocer que durante ese tiempo en la calle había descuidado un poco su higiene personal… “Es que es muy difícil, alimentarte, evitar peleas con otros gatos, relacionarte, buscar sitios secos para dormir… “¡cómo va a estar uno pendiente de su higiene personal!” Además, le vieron unos moquetes en la nariz que denotaban un fuerte resfriado “Si es que con este tiempo que está haciendo en Graná… ¡cualquiera se libra del trancazo! Así que, con su desparasitario puesto y su receta de medicación para los oídos, salió Ronri del veterinario, dispuesto a llegar a casa y dormir todo el día.

Sin embargo, su humana tenía otros planes para él esa tarde. Tenía que presentarle al otro gatito que vivía en la casa, para ver si era posible la convivencia entre ellos. Ronri cuando se enteró se puso colorado porque todavía estaba sucio y delgaducho, no quería conocer amigos nuevos en ese estado… ¡se reirían de él! Al principio el encuentro no fue muy amistoso. Ese gato enorme le miraba con mucha superioridad desde el otro lado del salón, y a Ronri le recordaba al “jefazo” del barrio, que cuando él estaba en la calle, le había pegado bastantes palizas para robarle su comida o sus novias. Afortunadamente, este gatito no era así, y tras unos cuantos bufidos, y otros pocos “no te acerques”, al final nos hemos hecho buenos amigos… ¡incluso dormimos juntos, compartiendo la cama con la humana!

Ronri se siente muy feliz de la maravillosa acogida que le ha dado esta familia, y con su nuevo amigo peludo. Lo demuestra a cada minuto, cuando aparece en el salón a saludar, con su rabito tieso y haciendo su característico “mrrrrr”. Se sube encima de las piernas y deja que la humana le coja en brazos, le rasque la barriga y le corte las uñas. Bueno, a ver, a Ronri que le corten las uñas no le hace mucha gracia, pero como tiene tantas ganas de quedarse en un hogar, se ve incapaz de rechistar, y lo acepta con resignación.

La única noticia “no tan buena” para Ronri, es que su rescatadora no puede quedárselo definitivamente. Así que buscamos una familia para él que lo quiera para siempre, que nunca tenga que volver a sentir el frío de la calle y que crezca rodeado del amor y el cariño que él se merece. Es un gato muy “fácil”, se lleva bien con todo tipo de personas y animales, y se adapta a todos los hogares. Es jovencito, apenas tiene 6 meses, y toda una vida gatuna por delante.

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